Un poco de literatura

alfetta“El coche de inmediato estuvo en la carrera, a esa velocidad en la que la anchura de la pista se reduce a un nervio tenso que hay que mantener aferrado entre las ruedas. Al final de la recta encontró, milagrosamente, una larga curva a la derecha, estrecha y prolongada. La verdad es que se había imaginado algo un poco más tranquilo. No había pensado en la velocidad. Y ahora todo era fulminante, rápido y brutal, calentísimo, y peligroso. No había razonamiento, era sólo emoción. Casi sin respirar se fue precipitando de una curva a otra, como en un abismo, el automóvil iba más rápido que su cerebro y siempre llegaba antes, de manera que todo era una sorpresa, y un latigazo al corazón.

Apenas tuvo tiempo para darse cuenta, con los ojos, de lo que sintió venírsele encima de repente, con el automóvil ascendiendo por la suave pared, y de cómo, al ser disparada por la fuerza centrífuga, circunvolaba la amable acrobacia de cuatro neumáticos colgados de una curva parabólica. Elizaveta sintió que desaparecía toda clase de peso y se dio cuenta de que estaba volando sin despegarse del suelo. Era imposible respirar.” (…)

Texto: extracto de Questa storia, de Alessandro Baricco
Foto: Juan Manuel Fangio en su Alfa 158 (Alfetta)

de Ahmed Bastida

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